Entrenar es educar. En un club de fútbol base no solo se enseña a pasar el balón: se enseña a ganar, a perder, a hablarle a un compañero y a tratar al rival. Esta guía reúne lo que trabajamos con entrenadores, madres y padres para que el club sea un lugar donde se forme en igualdad, dentro y fuera del campo.
Sexo y género: por qué importa en un club
El sexo remite a características biológicas. El género, en cambio, es una construcción social: el conjunto de roles, expectativas y comportamientos que una sociedad asigna a varones y mujeres. Es cultural (cambia de un lugar a otro), es histórico (cambia con el tiempo) y es jerárquico, porque históricamente ha colocado a los varones en una posición de privilegio.
Esto importa en el fútbol porque el club es, junto con la familia y la escuela, uno de los espacios donde chicos y chicas aprenden qué se espera de ellos. Lo que se celebra en el vestuario, lo que se grita desde la grada y lo que se tolera en un entrenamiento también educa.
Los mandatos de masculinidad que llegan al campo
La masculinidad no es algo fijo ni natural: es un conjunto de normas y prácticas que se aprenden. Desde pequeños, a los chicos se les enseña a distinguir entre fortaleza y debilidad, razón y emoción, valentía y cobardía, éxito y fracaso, dominación y subordinación; los primeros términos se asocian a lo masculino y los segundos, a lo femenino.
Casi todos los mandatos de masculinidad comparten tres reglas: no ser mujer, no ser un niño y no ser homosexual. Por eso las frases que más se escuchan en un campo de fútbol base suelen ir en esa dirección: “juegas como una niña”, “no llores, que pareces un crío”, y los insultos homófobos al rival o al propio compañero.
Para empezar la conversación con el cuerpo técnico o con las familias, proponemos un ejercicio sencillo: ¿cuáles de estas características “deben” tener los varones? Racionales, autosuficientes, competitivos, proveedores, protectores, agresivos, independientes. La pregunta no busca una respuesta correcta, sino que cada persona se dé cuenta de cuánto de eso da por hecho.
¿Prejuicio o realidad? Un ejercicio para el cuerpo técnico
Estas afirmaciones aparecen a menudo cuando se habla de entrenar a chicos y chicas. Propón a tu equipo técnico que diga si son verdaderas o falsas y por qué, antes de leer el comentario.
| Afirmación | Para el debate |
|---|---|
| “A las chicas hay que tratarlas con más delicadeza que a los chicos.” | Cada jugador y cada jugadora necesita un trato adaptado a su edad y a su forma de ser, no a su sexo. Ni la delicadeza ni la exigencia deberían repartirse por género. |
| “A los chicos hay que hablarles con dureza para que entiendan.” | La dureza les enseña que el respeto depende de la fuerza. Lo que funciona con un chico de 12 años es lo mismo que con una chica: indicaciones claras y confianza. |
| “Los gritos y los insultos valen, pero solo con los chicos.” | Si no es aceptable con una niña, tampoco lo es con un niño. Normalizarlo con ellos les enseña que la violencia verbal forma parte del juego. |
| “Las jugadoras se quejan más que los jugadores.” | A menudo se llama queja en una chica a lo que en un chico se llamaría carácter o liderazgo. Vale la pena preguntarse qué etiqueta le ponemos a la misma conducta. |
| “Con la regla es complicado dirigir a las jugadoras.” | El ciclo menstrual es un factor de salud que se puede tener en cuenta con información y sin estigma, como cualquier otro aspecto físico del entrenamiento. |
| “Los chicos son más aguerridos; a las chicas hay que motivarlas más.” | La agresividad se refuerza desde pequeños en ellos y se penaliza en ellas. Buena parte de lo que vemos en el campo es aprendido, no innato. |
Un caso para debatir: el partido de Miguel
Dos equipos juveniles se enfrentan. A diez minutos del final, el equipo local pierde 0 a 3. Uno de los jugadores, enfadado, grita: “¡Échale huevos!”. A partir de ese momento empiezan las patadas y los insultos al equipo visitante, y el árbitro tiene que detener el juego varias veces. Desde la grada, parte de la afición jalea la actitud agresiva.
Miguel, del equipo local, se niega a entrar en ese juego: sigue tocando el balón con criterio e intentando regatear. Algunos compañeros y algunas personas de la grada empiezan a recriminarle que “meta la pierna”, le llaman “nenaza” y le dedican insultos homófobos. Miguel, visiblemente angustiado, sigue jugando como si no los oyera.
- ¿Qué mandatos de masculinidad aparecen en esta historia?
- ¿Cómo habrías actuado tú como entrenador o entrenadora? ¿Y como padre o madre en la grada?
- ¿Había otras formas de reaccionar ante el resultado?
- ¿Esta violencia aparece solo en el fútbol o también en otros entornos? ¿Cuáles son los tipos de violencia que identificamos con más facilidad, y cuáles nos cuesta más ver?
Preguntas para el cuerpo técnico
Para una reunión de entrenadores y preparadores. Cada persona elige una pregunta y la responde en voz alta; no se trata de juzgar, sino de mirar la propia práctica.
- ¿Cómo motivas a tus jugadores para que cambien el partido cuando van perdiendo?
- ¿Qué palabras o frases usas en el vestuario en el descanso, o al empezar y al terminar el partido? ¿Cómo reaccionan los jugadores?
- ¿Crees que en el fútbol base se naturaliza la violencia verbal y física? ¿Por qué?
- ¿Percibes mandatos de masculinidad en tu forma de entrenar? ¿Cuáles?
- Si entrenaras un equipo mixto, ¿les dirías lo mismo a ellas que a ellos? ¿Corregirías sus errores con las mismas palabras?
Preguntas para madres y padres
La reflexión es para todos. Las familias son las primeras educadoras y su comportamiento en la grada pesa tanto como el del entrenador.
- ¿Cómo motivas a tu hijo o hija como jugador? ¿Qué le dices en casa antes de ir al partido?
- ¿Cómo le ves antes de empezar: presionado, nervioso, tranquilo, contento?
- Cuando pierde, ¿cómo le acompañas? ¿Con qué palabras y con qué actitudes?
- ¿Qué frases se escuchan en la grada cuando tu equipo va perdiendo? ¿Alguna vez las has dicho tú?
Cuando estas preguntas no se hablan, lo que se cuela en el club tiene nombres concretos: gritos, insultos, presión, maltrato físico y verbal, acoso entre compañeros y una erosión silenciosa de la autoestima de quienes no encajan en el molde.
Pautas para un club que forma en igualdad
- Mismos derechos para todos y todas: chicos y chicas tienen el mismo derecho a jugar, a equivocarse y a ser corregidos con respeto.
- Saber perder: no ganar a costa de conductas negativas; el desafío es mejorar la técnica y el juego colectivo.
- La palabra antes que la violencia: la violencia de un lado genera violencia del otro, y al final todos pierden.
- Respeto y empatía también en los entrenamientos, no solo el día de partido.
- Cuidar el lenguaje, en el vestuario y en la grada: ni “juegas como una niña” ni insultos homófobos, tampoco “en broma”.
- El cuerpo técnico como modelo: los jugadores imitan lo que ven, dentro y fuera del campo.
- Mirar el club entero: quién entrena a quién, cómo se reparten horarios, campos y vestuarios entre equipos, y quién ocupa la directiva.
Si en el club aparece un caso de acoso o violencia, conviene tener definido de antemano quién lo recibe y cómo se actúa. Nuestra guía sobre cómo diseñar un protocolo, paso a paso explica los componentes básicos, y la de cómo conducir una entrevista de denuncia sirve a quien tenga que escuchar al primer afectado.
Preguntas frecuentes
¿Para qué edades sirve esta guía?
Está pensada para el fútbol base, desde las categorías infantiles hasta juveniles. Los mandatos de género operan desde muy temprano, así que con los más pequeños el trabajo se centra sobre todo en las personas adultas: cómo hablan, qué celebran y qué castigan.
¿Es solo para clubes con equipos femeninos?
No. Los mandatos de masculinidad afectan de lleno a los equipos masculinos: la presión por no mostrar miedo ni tristeza, la idea de que hay que ganar a cualquier precio o los insultos homófobos en la grada. La guía sirve a cualquier club, tenga o no equipos femeninos o mixtos.
¿Cómo puede usarla un club?
Como base para una reunión del cuerpo técnico, para una charla con las familias al inicio de temporada o compartiéndola en la web y las redes del club. Las preguntas de cada sección están pensadas para usarse tal cual en grupo.
¿Gen+ Igualdad imparte el taller en clubes?
Sí. Ofrecemos el taller “Nuevas masculinidades en el deporte” para entrenadores, cuerpo técnico y familias, de forma presencial en Galicia o en línea. El formato se adapta al club: por ejemplo, una sesión corta antes o después de un entrenamiento, o sesiones separadas para técnicos y familias.
Contenido elaborado por María Rosa Diez de Ulzurrun y Laura Fabiana Rodríguez a partir del taller “Nuevas masculinidades en el deporte” de GEN+ Igualdad.