Paso 1 — ¿Qué marco normativo te aplica?
- ¿Tenés al menos 1 persona trabajando? → El Convenio 190 de la OIT rige en Argentina desde febrero de 2022 (Ley 27.580) y alcanza a todos los sectores, público y privado. Prohíbe la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, incluidos viajes, eventos y comunicaciones laborales.
- ¿Empleás personal en relación de dependencia? → Tenés deber de seguridad: proteger la integridad psicofísica de las personas que trabajan (LCT, art. 75), lo que incluye prevenir la violencia y el acoso laboral.
- ¿Trabajan mujeres en tu organización? → La violencia laboral por razones de género está definida como una modalidad específica de violencia, con obligaciones de prevención (Ley 26.485).
- ¿Sos un organismo del Estado? → Capacitación obligatoria en género y violencia de género para todo el personal, en todos los niveles (Ley Micaela, 27.499).
Paso 2 — Qué deberías tener implementado hoy
- Protocolo de prevención e intervención ante la violencia y el acoso laboral, aprobado y comunicado a todo el personal
- Canal de recepción de denuncias confidencial y accesible, con responsables designados
- Personas capacitadas para recibir denuncias y conducir entrevistas con perspectiva de género
- Procedimiento de investigación con plazos, confidencialidad y garantía de no represalias
- Capacitación periódica a RR.HH., mandos medios y equipos
- Registro de casos y seguimiento con indicadores
- Medidas de protección y acompañamiento para quienes denuncian
- Consideración del impacto de la violencia doméstica en el ámbito laboral (flexibilidad, licencias, protección)
Paso 3 — Señales de que el cumplimiento es solo formal
- El protocolo existe, pero nadie sabría decir cómo ni ante quién denunciar
- Las denuncias las recibe alguien sin formación en entrevista ni en perspectiva de género
- No hay registro de casos ni indicadores de seguimiento
- Nunca se capacitó a mandos medios ni a RR.HH. en la aplicación del protocolo
¿Por qué importa? La violencia laboral genera responsabilidad para la organización: indemnizaciones, juicios laborales, conflictividad interna y daño reputacional, además del ausentismo y la rotación que produce. Un protocolo bien implementado previene los casos y respalda a la organización cuando ocurren.